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¿Te ocurre que al despertar por la mañana te sientes agarrotada, con las articulaciones rígidas y los músculos doloridos?

En el post de hoy te hago un rápido repaso de las razones por las que ésto se puede producir y qué puedes hacer para mejorarlo.

Te adjunto también un video para que incluyas una rutina de ejercicio mañanero suavecito que te ayude a despertar tu cuerpo con cariño para empezar el día calmada y lista para comerte el mundo. Son menos de 15 minutos y puedes repetirlo cada mañana al levantarte.

¿Por qué me duele todo?

Son muchos los factores por los que podemos sentir dolor en nuestro cuerpo, aquí te detallo algunos de ellos:

Por tu sexo.

por tu sexo

Pues sí, resulta que las mujeres tenemos mayor sensibilidad al dolor. Así lo declara un estudio español, publicado en Mayo Clinic Proceedings.

Y no sólo éso, es que además se ha comprobado que:

“las mujeres experimentan niveles de dolor más severos, con mayor duración en el tiempo y que afecta a más áreas del cuerpo, como la cabeza, región cervical, lumbar, dolor en la mandíbula, dolor en las piernas, fibromialgia, síndrome del intestino irritable y dolor en la pelvis por cistitis instersticial”

Miguel Ángel González Viejo, presidente de la Sociedad Catalana de Medicina Física y Rehabilitación, en un artículo publicado en La Vanguardia.

La proporción es de tres veces más en mujeres que en hombres y según indica el doctor, las causas se deben entre otros a: las hormonas sexuales, a factores genéticos, a la manera de hacer frente al dolor, los roles de género…

Por lo que comes.

Nuestros cuerpos están contaminados por la gran cantidad de químicos que se encuentran en los alimentos ultraprocesados, los pesticidas de las verduras, los antibióticos en las carnes, etc

Casi seguro que tienes algún amigo/a alérgico o intolerante a algunos alimentos, o tú misma lo eres, ¡pareciera que se ha convertido en una moda!. Pero lo cierto es que va en aumento y en algunas personas, el sistema digestivo no es capaz de eliminar todos estos tóxicos.

Esta toxicidad exacerbada que nuestro cuerpo no expulsa correctamente se traduce en inflamación, dolores articulares, limitación de la movilidad…

Por tu estado anímico.

Somos seres cambiantes, nuestra energía fluctúa, nuestro estado de ánimo cambia según las circunstancias que nos rodean, las estaciones, los momentos que estamos atravesando.

Son en esas etapas en las que estamos más bajas de energía, más apagadas, cuando de pronto y como por arte de magia, salen a relucir aquellos dolores que parecía que estaban enterrados. El cuerpo es nuestro sistema de alarma y nos avisa de que algo está pasando.

Pero amiga, lo siento, no es magia, lo que ocurre es que nuestras hormonas de la felicidad se han tomado unas vacaciones y tendremos que darles el toque para que vuelvan a hacerse cargo de nosotros.

Este tema da para largo y prefiero dedicarle un artículo exclusivo en el blog más adelante. Aunque sí me gustaría mencionar que, por lo general, el estado de ánimo también se entrena, igual que un músculo, en un ejercicio de consciencia con nosotras mismas.

Por tu estrés prolongado.

Todos sabemos que el estrés es necesario. Lo heredamos de nuestros ancestros cazadores para mantenernos alerta ante los peligros y para luchar por la supervivencia. Para mantenernos al pie del cañón y ser capaces de darle fuerza a la superwoman multitarea que llevamos dentro: llevar la casa, el trabajo, los niños, las clases, los problemas…

El estrés en sí no es malo, pero sí lo es cuando se prolonga en el tiempo.

Cuando vivimos en alerta continua, el estrés se vuelve nuestro enemigo. Entonces el cortisol (la principal hormona del estrés) se dispara, produciendo ansiedad, depresión, problemas digestivos, dolores de cabeza, problemas de sueño, disminuye la memoria y la concentración… repercutiendo directamente en nuestro cuerpo físico.

Por tu factor reumático.

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Cuando era niña, tengo el recuerdo de mi abuela diciendo: “ya me está entrando la reuma”, era su forma de decirnos que le dolían los huesos y las articulaciones. Y para los que hemos vivido cerca del mar, era la predicción meteorológica infalible para saber que al día siguiente entraba el levante.

Los reumatismos son afecciones del aparato locomotor que incluye: huesos, articulaciones, ligamentos, músculos y tendones.

En mayor o menor medida todos tenemos este componente reumático. A algunas personas no les afecta en absoluto y a otras se nos manifiesta en forma de reumatismos o lo que se conoce como desórdenes o enfermedades reumáticas.

En España, las padecen unos 4 millones de personas. Suele aumentar con la edad, sin embargo, los reumatismos de tipo inflamatorio afectan más a personas jóvenes, incluso a niños.

Entre las más de 250 se encuentran: artrosis, artritis, espondilitis, lupus eritematoso, síndrome de Sjörgren, osteoporosis, gota, cervicalgia, lumbalgia, dolor de hombro, fibromialgia…

¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?

Hasta ahora hemos visto algunos de los motivos por los que podemos sentir dolor, pero ahora vamos a centrarnos en las soluciones que están en nuestra mano.

Empezar a darnos cuenta de todo esto y ser conscientes de que podemos mejorar poco a poco incluyendo hábitos de vida saludable que están al alcance de cualquiera. Eso significa poner tu salud en la pirámide de tus prioridades.

¡Actívate!

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Actívate

El ejercicio adecuado no sólo moviliza y agiliza nuestro aparato locomotor. Incorporar el movimiento sano y consciente a nuestra vida nos ayuda a:

  • Fortalecer músculos y huesos
  • Mejora nuestra salud mental y estado de ánimo. Durante el ejercicio el cuerpo libera sustancias químicas, principalmente endorfinas, que mejoran nuestro estado de ánimo y nos hace sentirnos más relajadas. Esto puede ayudarte a lidiar con el estrés y subirnos la energía cuando la tenemos baja.
  • Dormir mejor
  • Mejorar la actividad sexual
  • Aumenta las posibilidades de vivir más tiempo y con mejor calidad de vida.

Es la mejor medicina que tenemos a nuestro alcance y lo mejor de todo es que no tiene efectos secundarios negativos. Eso sí, si no estás acostumbrada a hacer ejercicio, no empieces la casa por el tejado.

Empieza por encontrar una disciplina que te guste y que se adapte a tus necesidades, posibilidades y tiempo. Introdúcela poco a poco en tu vida, disfrutando del proceso y escuchando a tu cuerpo. De forma progresiva y moderada. Aquí puedes ver 6 claves que pueden ayudarte a empezar.

Si te das un palizón un día y no vuelves a moverte en una semana sólo te producirá agujetas, dolor y en tu cerebro se quedará ese poso de malestar o sufrimiento. En cambio, si vamos introduciendo el ejercicio poco a poco, lo estaremos transformando en una experiencia placentera que nuestro cerebro querrá repetir.

Dime qué comes y te diré como eres

Come sano y evita alimentos inflamatorios. Dedicaremos un apartado a este tema más adelante, pero para empezar, huye de los platos ultraprocesados, de aquellos “comestibles” que tengan lista de ingredientes, suelen ser los que más tóxicos aportan a nuestro organismo.

Esta es otra vía para evitar la inflamación y el dolor del cuerpo. A mí me ha servido muchísimo tanto retirar alimentos que me producían inflamación como incorporar otros que me ayudan a bajarla. Es importante dar con un buen profesional que te ayude con este tema.

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Cuida lo que comes

Entrena tu mente

Entrena tu mente

De las mejores cosas que llegó a mi vida fue conocer y practicar Mindfulness o como se ha traducido al español, la atención plena.

Quiero dedicar un post a este punto más adelante con recursos prácticos de lo que a mí me sigue sirviendo, pero de momento, te adelanto que consiste en entrenar nuestra mente, observarla y aprender a ser conscientes de nuestros pensamientos, aquí y ahora, sin juicios ni autocríticas.

Consiste en aceptarnos, dejándonos fluir desde la mirada del cariño, el respeto y el amor propio.

Practicar el ejercicio de la atención plena estimula los químicos de la felicidad: Dopamina, oxitocina, serotonina y endorfina. Es una práctica que combinada con el ejercicio se convierte en una gran herramienta de bienestar.

Si lo necesitas, busca ayuda

Si tus dolores son agudos y crónicos (duran en el tiempo más de 3 meses) es muy probable que necesites un empujoncito para sentirte mejor.

Acude a buenos profesionales que te ayuden a sentirte mejor.

-Encuentra a un buen fisioterapeuta que te ayude en la recuperación o mejora.

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Hora de cuidarse

Agenda, al menos, una cita al mes y siéntela como la cita con tu gran amor, tú misma. Introdúcelo en tu lista de “cosas que hay que hacer”, de la misma forma que agendas tu cita a la peluquería, las uñas o la esteticien…

Es de las mejores inversiones en salud que puedes hacer y tu cuerpo te lo agradecerá.

-Si es tu caso y lo necesitas, encuentra a un buen psicólogo/a que te ayude a pasar por el proceso y te enseñe a entender el dolor y cómo relacionarte con él. ¡Desmitifiquemos a esta figura! De la misma forma que vamos al dentista cuando nos duele una muela, nos iremos al psicólogo cuando nos duela “el corazón”.

Rutina de ejercicios mañaneros para despertar tu cuerpo con cariño y suavidad.

Aunque no padezcas reumatismos, puede ser normal que al levantarte sientas rigidez articular y/o dolor muscular. Forma parte del proceso de madurez biológica y si además eres una persona sedentaria los síntomas suelen llegar antes y ser más frecuentes.

Pero la madurez biológica no tiene por qué ir ligado proporcionalmente a la edad. En realidad la edad es un estado, me encanta esa frase de Pilates que dice:

Eres tan joven o tan viejo como te sientes. Si tu espalda es rígida con 30 años, entonces eres viejo. Si consigues que sea móvil y flexible a los 60, entonces te seguirás manteniendo joven”

J. Pilates

Durante la noche, el cuerpo suele pasar horas en la misma posición y sin ser conscientes, cogemos malas posturas, esto hace que al despertar nos sintamos entumecidos, rígidos, con la sensación de que la movilidad de las articulaciones están limitadas, vaya, como si un camión nos hubiese arrollado.

¿Qué me funciona a mí?

  • Primero, hacer ejercicios de estiramientos en la cama. Cuando me levanto, practico una rutina de ejercicios que incluya estiramiento y fortalecimiento de los músculos, como la que te traigo hoy.
  • Una buena ducha de agua caliente para relajar los músculos. Y si aprovechas para practicar la atención plena mientras lo haces, te llevas un 2×1.

¿Preparada para despertar a tu cuerpo con cariño y empezar el día con calma?

Aquí te dejo esta rutina de ejercicios suavecitos de menos de 15 minutos que te hará sentirte mejor. ¡Pruébala y me cuentas qué te ha parecido!

Si tienes cualquier duda, no te quedes con ella.

Y si te ha gustado el post o crees que pueda servirle a alguien no dudes en compartir. ¡Compartir es vivir!

¡Un abrazo!

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