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Resulta que sólo por hoy Cupido despliega sus alas para lanzar sus flechas y atravesar el corazón de todo el que se cruce en su camino para inundarlos de amor.

¿Pero en qué consiste el amor? ¿Es solo querer a los demás? ¿Qué tal eso de querernos a nosotras mismas? ¿Qué tal eso de valorar nuestro cuerpo y nuestra mente cada día de nuestra vida?

He preparado este post para hacernos reflexionar sobre la forma en que nos dirijimos a nosotras mismas, para prestar atención a nuestro diálogo interno, porque aunque resulte increíble generalmente las frases que nos regalamos cada día no son precisamente bonitas.

Atenta a este dato, según distintas publicaciones, a lo largo del día somos capaces de crear aproximadamente 60.000 pensamientos, de los cuales el 95% surgen de forma automática y de ellos, el mayor porcentaje son negativos (80%).
Inevitablemente ante estas cifras me pregunto ¿cómo y por qué se forman? puesto que si son negativos, lo deseable sería poder cambiarlos. Aprender a callar o redirigir a ese Pepito Grillo maligno acaba creándonos ansiedad, inseguridad e ira, y a su vez, genera más pensamientos negativos.

Por eso se me ha ocurrido lanzar un divertido reto en Instagram que durará 3 días y ¡comienza hoy!

La iniciativa pretende ser la forma de acercarnos a trabajar el amor propio, perder el miedo a regalarnos palabras agradables y empezar a negociar con Pepito, te lo cuento todo al final del post.

¿No te gusta tu cuerpo?

Nos ha pasado a muchas, al menos en algún momento de nuestras vidas y creo firmemente que no puedes cambiar tu cuerpo si antes no has cambiado tu mente y todo comienza por un factor clave, amarte a tí misma.

Por ejemplo, ¿cuántas veces hemos comparado nuestro cuerpo con el de otras chicas?

Consciente o inconscientemente creo que no me equivoco cuando digo que nos comparamos constantemente, y en estos días que corren, a través de las redes sociales aún más, especialmente entre el público más joven.

Nos comparamos por nuestro talento, apariencia, peso, número de seguidores, éxito profesional, carisma, inteligencia o lo agradable o no que resulte ante los demás. Pareciera que eso que tiene la otra persona nos robase nuestra energía.

Entonces me pregunto, ¿cual es la causa de esa negatividad? ¿Por qué estamos en una guerra constante con nosotras mismas?

No es más que la falta de confianza en una misma, es eso que nos detiene, nos paraliza y en muchas ocasiones no nos deja a muchas de nosotras cumplir con nuestros objetivos. Porque pensamos que nos somos capaces. Somos nosotras mismas las que no nos damos la oportunidad de tener éxito, porque en el fondo pensamos que no nos lo merecemos.

Amar nuestro cuerpo significa amarnos como un todo, el cuerpo no está separado de nuestra mente o nuestro corazón, cada parte de ti está interconectada y un cambio de pensamiento, puede cambiar esas otras partes de ti.

Porque cuando te embarcas en el viaje de transformar tu cuerpo, en realidad has hecho las maletas para transformar tu mente.

Todos tenemos inseguridades y esto en realidad no es del todo malo, porque a veces, esa inseguridad puede ser el elemento motivador del cambio. El ejercicio más sano es coger esa inseguridad, sentarla frente a tí y plantarle cara. Cuanto más nos escondamos de ellas, más grandes se hacen y con el tiempo, se convierten en una mochila demasiado grande de arrastrar.

¿Qué podemos hacer para frenar nuestras inseguridades?

Te propongo un rápido ejercicio, no tardarás ni dos minutos.

El juego se llama:

¿Cómo de honesta soy conmigo misma?

  1. Coge papel y boli, ¿preparada?
  2. En este juego sólo hay una regla: tienes que responder de la forma más honesta que se te ocurra lo primero que te salga del puño, sin florituras. ¿Fácil, verdad?
  3. Entonces yo te pregunto: ¿Qué te hace sentirte insegura?
  4. Escríbelo en el papel. Puede ser una o varias inseguridades, tú decides. Sé que no resulta fácil ser tan honesta, pero tranquila, nadie tiene por qué saber lo honesta que eres. 😉
  5. ¿Lo tienes? Ahora estas literalmente ante tus inseguridades. Lee lo que has escrito con detenimiento. Intenta descifrar qué te hace sentir y si tuvieras que elegir un lugar de tu cuerpo, dónde lo sentirías.
  6. Mastícalo y ahora responde a estas preguntas: ¿Por qué le doy a esto el poder de quitarme la felicidad? ¿Por qué le doy a esto el poder de convertir un buen día en un mal día? ¿Por qué le doy a esto el poder de hacerme sentir más pequeña? ¿Por qué le doy a esto el poder de hacernos sentir que soy un fracaso? Tómate tu tiempo.
  7. Ahora coge ese papel y rómpelo en trozos pequeñitos, todo lo que puedas. En este momento estás rompiendo literalmente tus inseguridades en mil pedazos. Porque “esto” no tiene poder sobre ti, eres tú la que tiene el poder.

Es un acto simbólico, pero puede ser un buen comienzo para empezar a aplastar esas inseguridades. Es una forma de materializar algo que tenías dentro y que ahora has sacado al exterior para empezar a sentirte más libre, más positiva.

La positividad se contagia. Piensa en esa persona que siempre te alegras de ver porque te contagia su sonrisa. Si la llevas contigo, tras incorporar el ejercicio de despedir a tus inseguridades, empezarás a brillar con otra luz que te alumbrará a tí y a los que quieran acompañarte.

“Me quiero”

Recuerda que es tu elección. No puedes controlar todo lo que te ocurre, hay muchos aspectos que no dependen de tí. Lo que si está bajo tu control es decidir cómo reaccionar ante las trabas que se te presenten.

Dejar a un lado el ego y enfrentarnos cara a cara a nuestras inseguridades, no es fácil, pero la verdadera confianza proviene de tomar conciencia de que somos seres humanos con limitaciones y que, además, no pasa absolutamente nada.

Podemos lograr cualquier cosa si lo queremos lo suficiente. Digo esto porque si de verdad deseamos algo, trazaremos un plan, lo intentaremos, fallaremos, nos caeremos y lo intentaremos de nuevo y así hasta llegar donde queremos, sin que nada ni nadie nos detenga.

Esto no es más que aprender a amarte a tí misma. Y esto significa, por supuesto, tener también la capacidad de ver nuestras cosas buenas, nuestras virtudes, nuestra belleza, nuestras cualidades y no tener miedo de mostrarlas.

A menudo recuerdo una certeza que se repite en mis talleres de ArteEmoción. Te pongo en contexto: son talleres en los que trabajo con diferentes grupos de mujeres de diversas edades y de muy diversas procedencias y creencias. En una de las dinámicas se propone que las participantes digan tres cosas buenas o que le gusten de ellas. Salvo algunas excepciones, te aseguro que la gran mayoría de mujeres no es capaz de decir más de dos.

En la mayoría de las ocasiones, nos sentimos incómodas cuando tenemos que decir algo bueno de nosotras mismas, la mente se queda en blanco, empezamos a sudar y buscar el hueco donde esconder la cabeza. Sin embargo, para criticarnos y castigarnos siempre tenemos el látigo preparado. ¿Te lo habías planteado?

¡Me gustaría que cambiásemos esto!

Para inspirarnos en este buen hábito de querernos, te animo a participar en un pequeño reto que durará sólo 3 días, con la idea de completar un fin de semana de amor propio y que he llamado #retoamomicuerpo.

Me parece una bonita forma de empezar a romper con estos pensamientos automáticos, ¡nos divertiremos!

¡El reto comienza hoy!

Es un pequeño juego que aumentará tu confianza y fortalecerá tu relación contigo misma. Al final del #retoamomicuerpo me cuentas cómo te sientes.

¡Vamos a pasarlo bien!

Todo lo que tienes que hacer es completar los 3 días del #retoamomicuerpo y publicar cada día en tu historia de Instagram o en el feed.

¡Asegúrate de seguir y etiquetar a @mueveteconscien_te y y usar #retoamomicuerpo en cada publicación! Así podré seguirte y animarte.

¡Aquí están los mini desafíos que completaremos cada día!:

Me encantaría que pasáramos un fin de semana acarameladitos, ¡te espero!

¡Feliz día del amor!

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